Cadillac fue sorprendentemente rápido en Bakú, pero Valtteri Bottas perdió mucho terreno frente a su compañero de equipo Pérez: el desgaste de los neumáticos y las características del circuito siguen siendo un misterio
Cadillac vivió un fin de semana inusual en el Gran Premio de Azerbaiyán. Sergio Pérez terminó la carrera en 14.ª posición, mientras que Valtteri Bottas quedó 16.º y abandonó poco antes de la meta tras un curioso problema de frenos. El resultado puede parecer poco espectacular, pero el ritmo de carrera del equipo estadounidense fue notablemente bueno en Bakú.
Aún más interesante resulta el análisis de los dos pilotos de Cadillac. Pérez fue, de media, unos 2,48 segundos más lento por vuelta que el ganador de la carrera, George Russell. A Bottas, por su parte, le faltaban unos 4,3 segundos por vuelta. Así pues, la diferencia del finlandés fue casi el doble que la de su compañero de equipo. Esta diferencia no se explica únicamente por los motores.
Y es que Pérez ya corría en Bakú con el nuevo motor ADUO-2 de Ferrari, mientras que Bottas seguía utilizando la versión anterior. Sin embargo, se estima que esta diferencia solo supone entre una y dos décimas por vuelta. Esto no basta para explicar la enorme brecha entre los dos Cadillac.
Pérez demuestra el potencial del Cadillac
Más bien, Pérez pudo demostrar que el Cadillac disponía realmente de un ritmo de carrera competitivo en Bakú. El mexicano pudo luchar en algunos momentos con Carlos Sainz y los dos Audi, manteniéndose así en un grupo en el que Cadillac no solía encontrarse esta temporada.
«Ha sido uno de mis mejores fines de semana en Bakú, para ser sincero. He sacado el 150 % de este coche», afirmó Pérez. Para él fue especialmente destacable que Cadillac pudiera luchar contra coches que, sobre el papel, deberían ser mucho más rápidos.
«Hemos luchado contra coches que son entre uno y dos segundos más rápidos que nosotros y pudimos mantenernos a su nivel durante el primer tramo», explica. Entre otras cosas, el Cadillac obligó a Sainz a entrar en boxes y rodó en el mismo grupo que los Audi.
Sin embargo, tras la reanudación, le faltó la velocidad necesaria en las rectas. Por eso, Pérez se quedó rezagado. Además, sigue viendo una diferencia considerable entre los fabricantes en cuanto a la gestión de la energía y al motor de combustión. No obstante, el ritmo del Cadillac en Bakú fue notablemente bueno.
Bakú resultó ser el escenario perfecto para el Cadillac
Al parecer, la clave radica en las características del circuito de Bakú. Valtteri Bottas explicó que el trazado apenas ponía de manifiesto uno de los mayores puntos débiles del Cadillac: las curvas de alta velocidad.
«No hay muchas curvas de alta velocidad. Por eso, nuestras debilidades no se resaltan tanto», afirmó Bottas. Es precisamente eso lo que parece haber sido un factor esencial para el Cadillac. Al mismo tiempo, otra debilidad conocida del coche apenas tuvo importancia.
A lo largo de la temporada, el Cadillac tuvo que lidiar repetidamente con un mayor desgaste de los neumáticos. En Bakú, en cambio, este efecto fue relativamente menor. La carga sobre los neumáticos fue tan baja que el Cadillac apenas tuvo que pagar el precio de esta desventaja. Esto, junto con las escasas curvas rápidas, dio lugar a un perfil de circuito inusualmente favorable.
A ello se sumó una pequeña actualización del Cadillac. La combinación de esta mejora y las características del circuito explica por qué el equipo estuvo tan cerca de la competencia en el ritmo de carrera como pocas veces antes. En lo que va de temporada, la diferencia rara vez había sido tan pequeña.
¿Por qué fue Bottas tan lento a pesar de todo?
Sin embargo, el hecho de que Bottas apenas pudiera sacar partido de ello es lo que hace que el fin de semana de Bakú resulte realmente interesante. El finlandés había ido acortando distancias con Pérez cada vez más y le había superado en varias ocasiones en la clasificación. En Bakú, la curva de rendimiento se separó de repente de forma notable.
Sin embargo, un vistazo a las estadísticas de la temporada muestra que la discrepancia entre la clasificación y la carrera no es del todo nueva en el caso de Bottas. En las 15 jornadas de carrera disputadas hasta ahora, Pérez es, de media, solo unos 0,13 segundos más rápido por vuelta en la clasificación. En el ritmo de carrera, en cambio, su ventaja es de unos 0,79 segundos por vuelta.
Esto pone de manifiesto un patrón ya conocido en Bottas de sus etapas anteriores. También durante su etapa en Mercedes solía mostrar un nivel muy alto en la clasificación, mientras que en carrera se quedaba más rezagado respecto a Lewis Hamilton. Más tarde se observó un panorama similar en Sauber en comparación con Guanyu Zhou.
Un posible factor agravante es el desgaste de los neumáticos. Bottas no es considerado un piloto especialmente destacado por su gestión de los neumáticos. Al mismo tiempo, precisamente el desgaste de los neumáticos es uno de los problemas del Cadillac, lo que podría agravar la espiral negativa de Bottas.
El propio Bottas no puede ofrecer, de momento, una explicación sencilla para esta enorme diferencia. «Sinceramente, no teníamos ritmo alguno. Solo pude luchar con Fernando», afirma. Tampoco la técnica de «lift-and-coast» que se utilizó en algunos momentos fue la causa de la gran diferencia.
«No, no creo que eso explique la diferencia. Creo que hay algo más. Lo analizaremos», explica Bottas. Así pues, además de la diferencia en el motor, queda abierta sobre todo la cuestión de la configuración individual del coche o de un posible problema técnico.
Un curioso abandono agrava el misterio
El insólito abandono poco antes del final de la carrera ofrece además un indicio de que no todo fue normal en el caso de Bottas. Tras frenar demasiado tarde en la curva uno y salirse de la pista, al parecer los sistemas se desajustaron. En la curva 15, Bottas sufrió posteriormente un derrapaje masivo. Al frenar a continuación, según su percepción, solo funcionaban los frenos delanteros.
«Algo se había desajustado», describe Bottas la situación. Lo que más le llamó la atención fue que, al parecer, ya no recuperaba energía a través del eje trasero. «Parecía como si hubiera perdido los frenos traseros. Parecía como si hubiera perdido la recuperación de energía en la parte trasera».
Malasia volverá a ser más complicada
El hecho de que Cadillac fuera tan competitivo en Bakú no significa, por tanto, automáticamente que el orden de la clasificación haya cambiado de forma permanente. Bottas ya afronta con sentimientos encontrados el próximo Gran Premio de Malasia.
«Podría ser complicado. Los neumáticos se nos sobrecalientan bastante cuando hace calor. Además, seguimos sin estar especialmente bien en las curvas de alta velocidad», explica el finlandés. Sepang recupera así precisamente aquellas condiciones que Cadillac apenas notó en Bakú.
Las altas temperaturas, el asfalto rugoso y el consiguiente mayor desgaste de los neumáticos probablemente volverán a poner de manifiesto la conocida debilidad del coche. A esto se suman las curvas rápidas, en las que, según Bottas, Cadillac sigue teniendo problemas.







