De carteristas y camillas de masaje: por qué Arteta sabotea a su propio equipo

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¿Un vuelo retrasado a Nápoles? Para el Arsenal, ningún problema; al fin y al cabo, Mikel Arteta hace que su equipo practique este tipo de situaciones… tendiéndole trampas a su propio equipo.

Hace ya más de dos años que robaron a los jugadores del Arsenal durante una cena conjunta. Móviles, carteras y todo tipo de objetos de valor desaparecieron de repente; Kai Havertz y compañía habían sido víctimas de un carterista. Quien había encargado al ladrón, camuflado de camarero, había sido su propio entrenador: Mikel Arteta.

El mensaje que se escondía tras ello era evidente: estad alerta, esperad lo inesperado. Aforismos al estilo Arteta, con los que sensibiliza regularmente a su equipo. La práctica hace al maestro, en este caso, al maestro inglés.

Las circunstancias complicadas no deben descarrilar al equipo. Por ejemplo, un vuelo retrasado, como ocurrió antes del partido fuera de casa de la Liga de Campeones en Nápoles. En principio, el Arsenal debía despegar el martes sobre las 15:00 h, pero finalmente los Gunners llegaron a Italia cinco horas más tarde, hacia las 22:00 h. «Cuando eso ocurre, nos adaptamos», explicó Arteta, que tuvo que cancelar la rueda de prensa debido al retraso. «Tenemos dos o tres horas en el avión, ¿podemos aprovecharlas? Jugar juntos, pasar un rato juntos, dormir. Pero sin quejarnos ni utilizarlo como excusa, porque eso no ayuda en absoluto».

Comidas tardías y una cabina con el aire acondicionado a toda potencia

Durante la pretemporada, Arteta crea deliberadamente situaciones inusuales una y otra vez. Según sus propias palabras, entre sus «actos de sabotaje» se incluyen llegar deliberadamente tarde a los partidos cambiando la ruta de desplazamiento, retrasar las comidas o disponer de muy pocas camillas de masaje; el español incluso ha llegado a hacer que se caliente el vestuario.

«Me encantan estos retos», afirma Arteta, que quiere sacar a sus jugadores de su zona de confort mediante los obstáculos que les plantea. «Para que sepan cómo afrontarlos y, cuando se presenten, ya los hayamos vivido y sepamos a qué atenernos». Su equipo, por ejemplo, «no debe entrar en pánico» si llega tarde al estadio. Y tampoco dentro del estadio. Antes de un partido contra el Liverpool FC, hizo que sonara en las instalaciones de entrenamiento del Arsenal el himno de los Reds, «You’ll never walk alone», para que los jugadores pudieran acostumbrarse al ambiente de Anfield Road.

Métodos poco convencionales que, al menos en Nápoles, quizá surtieron cierto efecto. En cualquier caso, el Arsenal ganó por 1-0.

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