Francia quiere volver a la final del Mundial, pero para ello tiene que vencer a la campeona de Europa. El seleccionador Didier Deschamps se muestra confiado, pero también cauteloso.
Estos días se ven muchas caras relajadas cuando los jugadores o los responsables franceses hablan del Mundial que se está disputando. Y es que tienen motivos de sobra para estar optimistas, dado el dominio que Kylian Mbappé y compañía están mostrando sobre el terreno de juego.
El próximo rival será España, campeona de Europa, que intentará frenar al subcampeón del mundo en semifinales. Una hazaña que, por cierto, en los últimos 64 años solo ha logrado la selección alemana en un Mundial. Tanto en 1982 como en 1986 y 2014, su camino se cruzó con la selección alemana; en el resto de ocasiones, Les Bleus cayeron bien en la fase de grupos o en la final.
El seleccionador Didier Deschamps no se preocupará demasiado por las inquietudes ajenas, sino que podrá disfrutar de su fluida ofensiva y su sólida defensa. Francia aún no ha encajado ni un solo gol en la fase eliminatoria, sino que, por el contrario, ha marcado seis goles.
Deschamps ha conseguido —probablemente también gracias a la influencia de Luis Enrique en París— que sus versátiles jugadores trabajen también en conjunto en la defensa, lo que frustra a los rivales y llena de euforia a los franceses. No obstante, el seleccionador campeón del mundo no quiere convertir a los franceses en favoritos; al contrario: «España es la favorita», declaró Deschamps el lunes por la tarde en una sala de prensa abarrotada del estadio de Dallas. Y, al menos, sonrió. «No quiero cargar la presión sobre Luis y su equipo, pero ellos son los favoritos. Saben defender y atacar muy bien».
Lo cual, a su vez, se puede aplicar perfectamente a su propio equipo. «Dadas las cualidades de ambos equipos, el partido podría ser espectacular», opina Deschamps. A España le gusta mantener la posesión del balón, a Francia le gusta recuperarlo de forma agresiva. España cuenta con Lamine Yamal; Francia, con el ganador del Balón de Oro Ousmane Dembélé, Mbappé, Michael Olise o Desiré Doué.
«Conocemos los puntos fuertes del rival», asegura Deschamps. «Tenemos muchas soluciones para posibles problemas». En el uno contra uno, un jugador excepcional como Lamine Yamal es difícil de defender, pero ¿qué quebraderos de cabeza debe de tener entonces su homólogo, Luis de la Fuente? «Nos sentimos bien», explica el seleccionador francés. «Estamos preparados».
Mbappé y Tchouameni están en forma
Listos para la próxima final del Mundial y para la revancha tras las últimas semifinales perdidas en la Eurocopa y en la Liga de Naciones. «El pasado es pasado», afirma Deschamps, que solo tiene la vista puesta en el presente.
Aurelien Tchouameni, tras superar sus problemas en los aductores, vuelve a estar al 100 % y podría desplazar a Manu Koné del once inicial; queda por decidir, como ocurre antes de cada partido, la ocupación de la banda, donde Bradley Barcola y Doué se disputan el puesto en un reñido duelo. Mbappé, que fue sustituido contra Marruecos porque aún estaba tocado, está en forma y listo para jugar. Al igual que Deschamps y la selección francesa.






