Lewis Hamilton ha vendido sus coches de lujo, pero su nueva afición llena la caja fuerte: la estrella de Fórmula 1 invierte cada semana en piezas de colección únicas
Mientras que Lewis Hamilton hace tiempo que convirtió en dinero toda su colección privada de coches, otra cartera crece constantemente en su garaje, o mejor dicho, en su caja fuerte. El siete veces campeón del mundo de Fórmula 1 reveló su creciente pasión por las tarjetas coleccionables al margen del desfile masculino de Dior en París.
En una entrevista con Vogue France, el piloto de Ferrari habla de numerosos temas, desde su plan de entrenamiento hasta las tendencias de la moda. Pero aunque Hamilton está actualmente ocupado con las pruebas privadas para la Scuderia en Barcelona, aprovechó el parón invernal para hablar de su inusual afición.
Hamilton colecciona Pokémon y Star Wars
Hamilton confirmó el año pasado que había vendido su colección de supercoches. Solo un Ferrari F40 sigue en su lista de deseos. En lugar de caballos de potencia, el británico apuesta ahora por el cartón y recuerda su infancia.
«Colecciono cromos», revela. «Hay de todo: Pokémon, Star Wars, cromos de deportistas. Ya de niño coleccionaba cromos, sobre todo de revistas de fútbol. Coleccionábamos a los jugadores y luego los intercambiábamos en el colegio».
Al parecer, el apetito del piloto aún no se ha saciado: «Tengo una colección y no deja de crecer. Cada semana compro cromos nuevos».
Sus propias tarjetas alcanzan valores millonarios
Hamilton se ha convertido desde hace tiempo en un motivo muy codiciado en el sector. El fabricante Topps ha lanzado recientemente, dentro de la serie Dynasty Diamond Relics, una tarjeta en la que se ha incrustado incluso un diamante auténtico.
Aunque se desconoce el precio oficial de esta pieza de coleccionista, es probable que sea astronómico. El pasado mes de noviembre, Hamilton presentó una tarjeta que contenía una pieza original de su mono de carreras de Ferrari. Las cifras demuestran que este mercado está en auge: en 2024, una tarjeta de Hamilton se vendió por la friolera de un millón de dólares estadounidenses.
«Creo que es una locura», admite a The Athletic. «Nunca pensé que llegaría tan lejos. La historia detrás de todo esto, que un niño encontrara la tarjeta en un paquete normal y corriente, y la diferencia que esta venta ha supuesto para él y su familia, es enorme».
Hamilton, en plena fiebre coleccionista: «Soy un auténtico adicto»
El británico cree firmemente que aún no se ha llegado al límite: «Solo puedo imaginar que los precios seguirán subiendo, especialmente con la apertura de nuevas tiendas. Sé que se avecina otro gran lanzamiento de una nueva liga. El crecimiento de este negocio me ha vuelto realmente adicto». Hamilton admite que le ha entrado la fiebre de la caza: «Acabo de abrir estas cajas y pensé: ¡definitivamente necesito más!».






