La pausa veraniega de MotoGP trae cada año las mismas imágenes: mar, lujo y saludos vacacionales perfectamente escenificados; Cal Crutchlow ofrece ahora la alternativa
MotoGP se encuentra en su parón veraniego y, en estos momentos, los perfiles de las redes sociales de los pilotos se parecen sorprendentemente entre sí: sol, mar, yate y, además, alguna foto de vacaciones con el torso al aire. Ya sean días de relax en el Mediterráneo o lujo ante un paisaje de ensueño, muchos pilotos comparten con sus seguidores este descanso.
Uno de los que comenta esta tendencia con un guiño es, precisamente, Cal Crutchlow. El británico, conocido por su humor seco, también publicó una «foto de yate». Sin embargo, se trata de una imagen que no encaja en absoluto con las típicas poses veraniegas.
«¡Solo quería compartir mi foto en el yate durante el parón veraniego de MotoGP para imitar a los demás pilotos!», escribe Crutchlow en su publicación de Instagram. En la foto, el piloto de 40 años aparece sentado en un pequeño barco de pesca en una playa de arena de aspecto bastante gris, bajo el típico tiempo irlandés de mierda.
No puede evitar añadir una nota al final: «Siento no haberme quitado la camiseta para marcar los abdominales. Es que hacía demasiado frío».

La foto no muestra precisamente una puesta en escena de influencer impecable y brillante, sino que se burla maravillosamente de las instantáneas en yate de sus compañeros. Típico de Crutchlow: autocrítico, lacónico y con esa dosis de humor británico por la que sus seguidores lo aprecian a lo largo de toda su carrera en MotoGP.
Pero no solo los seguidores lo alaban por ello en los comentarios. El piloto de KTM, Pedro Acosta, escribe, por ejemplo: «¡Eres mi héroe, amigo!». También el piloto de Yamaha, Fabio Quartararo, se muestra divertido y comenta de forma breve y concisa: «¡Número 1!».
Desde Mugello, Crutchlow sustituye en LCR-Honda al lesionado Johann Zarco. El tres veces ganador de MotoGP ya era conocido, en su época como piloto titular en activo, por conceder entrevistas sin frases hechas de relaciones públicas y por no tomarse nunca a sí mismo demasiado en serio. Al parecer, eso no ha cambiado con el paso de los años.






