El 4-1 del Stuttgart en Glasgow es más que la mitad del camino hacia los octavos de final. A diferencia de lo ocurrido últimamente, el VfB está convenciendo fuera de casa en la Europa League, también gracias a Bilal El Khannouss.
Las semanas posteriores a la derrota en la final de la Copa Africana de Naciones contra Senegal (0-1 en la prórroga) fueron duras. Bilal El Khannouss se encontraba en un bache, no solo físicamente, sino también mentalmente. Nada le salía bien y, al final, el orgulloso marroquí tuvo que abandonar el campo en la primera parte del último partido contra el FC St. Pauli, que terminó 1-2, por su bajo rendimiento. Una decisión que el entrenador del VfB, Sebastian Hoeneß, rara vez toma.
Esto no afectó menos al jugador. Obviamente, surtió efecto. En el partido de ida de la eliminatoria en Glasgow, el jugador de 21 años volvió a mostrar su mejor cara. Aunque todavía no lo consiguió todo, marcó dos goles en la convincente y inesperada victoria por 4-1 ante el Celtic.
«He vuelto», dice el propio El Khannouss, pidiendo comprensión. «No hay que olvidar que tengo 21 años. Hay altibajos. Lo importante es volver a luchar». Y lo ha conseguido. «Siempre intento dar lo mejor de mí mismo. Esta vez ha salido bien». Un buen comienzo, en su opinión. «Puedo hacerlo aún mejor».
«En el fútbol no hay nada imposible»
Lo mejor sería que fuera ya el domingo en Heidenheim, donde el VfB vuelve a la rutina de la liga. «Será una tarea difícil. Todos lo sabemos», explica el delantero, que con sus dos goles en Escocia sentó las bases para pasar a la siguiente ronda. No obstante, aconseja no bajar la guardia. «En el fútbol no hay nada imposible. Todavía queda un segundo partido por disputar».






