Aunque el fútbol italiano haya dado lugar a bastantes titulares negativos en los últimos meses, al menos la carrera por los puestos de la Champions promete pura emoción.
El entrenador del Nápoles, Antonio Conte, quien, por cierto, también es considerado el futuro seleccionador de la Squadra Azzurra —que, por tercera vez consecutiva, no participará (¡!) en un Mundial—, no tiene muy buena opinión del ciclo de los millones de la Liga de Campeones. Así lo había comunicado a principios de febrero este sureño, siempre tan emotivo.
Cuando se le preguntó por la futilidad del fútbol que él mismo había detectado, el técnico de 56 años dijo entonces: «Es como si un perro persiguiera su propia cola. Siempre estás luchando por clasificarte para estas competiciones internacionales con el fin de ganar dinero. Pero ese dinero dura poco, porque cuantos más torneos disputas, más jugadores tienes que comprar y, a su vez, más suben los costes de los sueldos».
No obstante, en medio del caos actual, con la intervención del TAR o el escándalo de prostitución, Conte sigue tomándose muy en serio su labor en el campeón de la Serie A del año pasado, quiere llevar a su equipo de vuelta a la máxima categoría a pesar de una mala temporada 2025/26 en la Champions (puesto 30) —y tiene todas las cartas en la mano para ello. Al fin y al cabo, a dos jornadas del final de la temporada, los napolitanos ocupan el segundo puesto con 70 puntos, por detrás del Inter, que ya se ha proclamado campeón hace tiempo.
Roma y Como al acecho
Pero aún no está nada decidido, ya que detrás del Nápoles (70) se sitúan la Juve (68), el Milan (67), la Roma (67) y el Como (65), un club revelación que se ha clasificado directamente para Europa solo dos años después de su ascenso a la Serie A.
De estos cinco equipos, solo tres se clasificarán para la Liga de Campeones en una semana y media; dos se llevarán el desagradable «Zonk» (conocido por el antiguo programa de televisión «Geh aufs Ganze!») en forma de billete para la Europa League.
Mientras tanto, las tareas parecen factibles para todos los equipos, empezando por el Nápoles, que se enfrenta al colista y ya descendido Pisa (domingo, 12:30 h) y luego tiene por delante al Udinese. La Juve se enfrentará a la Fiorentina y al Torino en el derbi, mientras que el Milan, que lleva semanas tambaleándose bajo la batuta del aparentemente insatisfecho entrenador Massimiliano Allegri, debe viajar a Génova y, para terminar, le espera el Cagliari.
Los equipos que actualmente ocupan los puestos 5 y 6, la Roma y el Como, se enfrentan aquí a rivales de otro calibre, y además deben esperar que la competencia tropiece. Así, a los Giallorossi les espera primero el Derby della Capitale contra el Lazio, finalista de la Copa (0-2 contra el Inter), antes de visitar al Hellas, ya descendido. El Como, por su parte, tiene primero la tarea más factible contra el Parma, y para terminar debe jugar en Cremona, candidato al descenso; y aquí, con gran probabilidad, aún se trata de la mera supervivencia en un duelo a distancia con el US Lecce, también amenazado.
Empate a puntos: ¿y entonces qué?
Dado que son cinco equipos los que luchan por tres plazas de la Champions, también son posibles escenarios como el empate a puntos. ¿Qué pasaría entonces? ¿Quién se llevaría el gato al agua?
Es muy sencillo, aunque con una diferencia respecto a la Bundesliga: en primer lugar se aplicaría el cara a cara, seguido de la comparación de los goles en los enfrentamientos directos y la diferencia de goles general (el número de goles marcados pesa más que el de los encajados).

