Toto Wolff vive el automovilismo desde una nueva perspectiva gracias a su hijo Jack: el director del equipo Mercedes habla sobre la ambición, la presión y el equilibrio adecuado
Toto Wolff, como jefe del equipo Mercedes, lleva años siendo sinónimo de máxima presión por el rendimiento. Sin embargo, como padre de Jack, de nueve años, el austriaco tiene que aprender a conciliar la ambición con la diversión en el automovilismo.
Jack Wolff compite en la IAME Karting Series y, tras su última victoria en Italia, lidera el campeonato. Para su padre, el karting ofrece una visión directa de los fundamentos del automovilismo:
«Aquí es donde empieza todo. La Fórmula 1 es, en el fondo, esto pero a lo grande», explica Wolff en el circuito. «Es el mismo tipo de competición, y ver a los niños correr es simplemente una experiencia fantástica».
Toto Wolff quiere limitar la presión sobre su hijo Jack
Pero, a medida que crece el éxito deportivo, también lo hace la presión. Cuando se le preguntó si sentía la presión del campeonato, Jack respondió sencillamente en una entrevista conjunta: «Sí». Para Wolff, se trata de una situación difícil. Como padre, está involucrado emocionalmente, pero al mismo tiempo es consciente de las exigencias que conlleva el mundo de las carreras.
Por eso, precisamente con un niño de nueve años, hay que encontrar el equilibrio adecuado. «Es importante encontrar el equilibrio adecuado, porque como padre, naturalmente, uno se involucra emocionalmente, y eso es totalmente normal», afirma Wolff. «Pero tiene nueve años, hay muchos niños pequeños y hay que encontrar el equilibrio adecuado, y eso es lo que intentamos».
No obstante, el jefe del equipo Mercedes también reconoció que ni él ni su familia siempre logran el equilibrio perfecto. «A veces lo hacemos mal. Hay momentos difíciles, y hoy él ha tenido algunos, pero al final todo encaja, y cada pequeño tropiezo es una lección para el futuro», explica Wolff.
Wolff lanza un mensaje claro a los padres de pilotos de karting
Precisamente porque él mismo lleva años en el mundo del automovilismo profesional, es probable que Wolff conozca la tentación de impulsar el desarrollo deportivo de la forma más sistemática posible desde una edad temprana. Sin embargo, en el caso de su hijo, parece que quiere evitar que la presión por el rendimiento eclipse la diversión que le proporciona el automovilismo.
Por eso, cuando se le preguntó qué consejo daría a otros padres cuyos hijos están compitiendo en las categorías juveniles de karting, Wolff tuvo una respuesta sencilla: «Simplemente dadles tiempo. Son muy pequeños, dejad que disfruten del karting, y eso es lo más importante».
Para Wolff, por lo tanto, la cuestión de si Jack se convertirá algún día en piloto profesional no es, por el momento, lo más importante. Lo decisivo es, más bien, que su hijo mantenga la ilusión por el automovilismo y aprenda de las experiencias vividas en el karting.

