El Lazio de Roma logró la proeza de alcanzar la final de la Coppa en su estadio. El principal motivo de su avance ante el Atalanta de Bérgamo: el portero Motta, desplazado involuntariamente a la primera línea.
Los mejores momentos del partido de vuelta de semifinales entre el Como y el Inter, en el que los milaneses remontaron un 2-0 en contra a última hora de la tarde del martes para alcanzar la final por 3-2 en el tiempo reglamentario, no se igualaron en el segundo choque decisivo. Aunque sólo fuera porque Atalanta y Lazio se derrumbaron atrás en el primer periodo y asumieron pocos riesgos.
En el segundo periodo, sin embargo, el duelo produjo algunos signos de exclamación, empezando por el supuesto 1-0 del bergamasco Ederson, quien, a diferencia de su oponente Gila, que se desconectó e intervino con la mano, siguió activo en la escena y marcó a bocajarro (61′). Sin embargo, como el guardameta Gila había atajado previamente el balón, el VAR anuló el gol (64′).
Así pues, el 0-0 se mantuvo hasta bien entrada la fase final, antes de que los acontecimientos dieran un giro de 180 grados…
Gol, empate, poste, VAR… y la decisión en la tanda de penaltis
En primer lugar, los romanos se adelantaron por 1-0: tras un saque de esquina de Zaccagni, Romagnoli batió a Djimsiti en un intenso duelo y empujó el balón sobre la línea desde cerca. Carnesecchi no tuvo ocasión (84′). Al igual que dos veces en la ida, el Lazio se había adelantado, y al igual que dos veces en la ida, el equipo de Bérgamo se apresuró a devolver el golpe. Esta vez menos de 180 segundos después, Pasalic anotó el gol del empate tras un inteligente pase atrás de Krstovic. Al igual que su homólogo, el guardameta (Motta) no tuvo ninguna oportunidad de defenderse (86′).
Pero eso no fue todo.
Por si fuera poco, el comodín del Atalanta, Scamacca, remató un peligroso cabezazo justo cuando todo apuntaba a la emoción final. Sin embargo, el guardameta romano Motta, que sólo había entrado en el once inicial debido a una lesión en el hombro del titular Provedel (que había jugado en el empate a 2-2 de la ida hace unas semanas), realizó una parada excepcional para desviar el balón al poste.
Lo que vendría a continuación fue un auténtico shock para los visitantes de Lombardía. Motta se convertiría en el héroe tras una prórroga sencilla, en la que un gol de Raspadori para el supuesto 2-1 fue anulado por fuera de juego de Zappacosta (97′). Tras el gol inicial de Raspadori (1-0), el guardameta, que había sido contratado este año procedente del AC Reggiana, de la Serie B, detuvo cuatro penales consecutivos en la tanda final (contra Scamacca, Zappacosta, Pasalic y de Ketelaere). Motta compensó así los intentos fallidos de sus compañeros Nuno Tavares, Cataldi e Isaksen, y aseguró que los biancocelesti se enfrenten al Inter de Milán en la final del 13 de mayo. Desde el punto de vista del Lazio, por supuesto, esta vez en su propio y consagrado Estadio Olímpico.

