En su día se le consideraba uno de los talentos más prometedores del fútbol mundial, pero Endrick no estuvo a la altura de esas expectativas. Sin embargo, el brasileño sigue siendo muy joven, con apenas 19 años, por lo que aún tiene tiempo, y además ya ha pasado por un proceso de maduración.
Como próximo supertalento brasileño, Endrick fichó por el Real Madrid en 2024, pero no logró dar el salto en el club blanco, por lo que, tras un año y medio de estancamiento, fue cedido al Olympique de Lyon. Su debut en Francia fue muy prometedor, con tres goles y una asistencia en cuatro partidos: de repente, el bombo mediático se hizo realidad.
Pero luego recibió una tarjeta roja en el 1-0 en Nantes, lo que le frenó un poco. Aunque Endrick jugaba con regularidad en el OL, su rendimiento era un poco irregular. No obstante, el joven de 19 años suma actualmente siete goles y otras tantas asistencias en 18 partidos oficiales con el equipo del sur de Francia, en todas las competiciones.
Como casi todos los futbolistas, él también ha tenido que soportar algunas críticas, pero, a diferencia de antes, ahora ya no le afecta mucho, según afirma él mismo. «Ya no presto atención a lo que dicen los demás», explicó al Guardian y añadió: «Si eliminas todo eso de tu vida, todo se vuelve más fácil. En cuanto ignoras lo que ocurre fuera del campo, empiezas a rendir mejor dentro de él. Esa es la clave para los futbolistas. Trabaja duro por el equipo y no te preocupes por las críticas».
Endrick admite abiertamente que no siempre fue así. «Cuando empecé, gestionaba muy mal las redes sociales y las críticas. En cuanto salía del campo, me metía inmediatamente en Twitter y en las redes sociales para ver qué decía la gente de mí. Quería alimentar mi ego», confesó el joven de 19 años, y señaló: «Eso no es nada bueno. «Gracias a Dios, esa época ya pasó. Cuando termina el partido, me mantengo tranquilo y me concentro en recuperarme. Ya no me importan las críticas».
A pesar de su corta edad, Endrick parece haber madurado, lo que quizá tenga que ver con que pronto será padre. Por cierto, no desea que su hijo o hija se dedique al fútbol. «Espero que él o ella sea abogado, médico o cualquier otra cosa y pueda ser feliz», dijo Endrick, y aclaró: «El fútbol no es un lugar agradable. Es un entorno muy duro.»
El brasileño debe seguir demostrando su valía
Sin embargo, para él personalmente, el fútbol es muy importante, y en la temporada actual aún tiene objetivos. El Lyon, cuarto en la tabla, sigue luchando por una plaza en la Liga de Campeones y el domingo le espera el decisivo partido en casa contra su perseguidor, el Stade Rennes. Y luego está el gran sueño del Mundial.
Endrick aún no tiene asegurada su plaza en la convocatoria del campeón mundial con más títulos, pero a principios de abril dio argumentos a favor de su nominación. En el partido amistoso contra Croacia, Endrick no entró hasta el último cuarto de hora, pero dinamizó el juego de la Seleção, provocó un penalti y además asistió a Gabriel Martinelli en el gol de la victoria por 3-1.
«Fue una noche llena de dudas. Sabía que podría ser mi última oportunidad», dijo Endrick. «Jugué bien, fue una de mis mejores actuaciones. Conseguí dejar a un lado esos pensamientos negativos y esa sensación de tener que jugar bien, así como la idea de que podría ser mi última oportunidad. Eso me ayudó a quitarme el peso de encima e hice un gran partido».
Queda por ver si eso fue suficiente para convencer por completo al seleccionador nacional, Carlo Ancelotti, quien antes del mencionado partido contra Croacia había calificado a Endrick como «un jugador para el futuro y no para el presente». «Mi mayor deseo es jugar en el Mundial. Tengo que estar allí», afirma Endrick sin ocultar su ambición. Pero también sabe que para ello debe seguir rindiendo: «Tengo que cumplir bien con mi cometido en el Lyon. En eso me estoy concentrando ahora. Tengo que jugar bien en los partidos que quedan para asegurarme mi puesto».

