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Leopard lanza graves acusaciones tras la descalificación en Moto3

Leopard Racing busca la confrontación tras la descalificación en Moto3: Christian Lundberg rechaza todas las acusaciones y anuncia una batalla legal

La polémica en torno a la espectacular descalificación de Leopard Racing ensombreció la prueba del Mundial de Moto3 en Hungría. Tras la exclusión a posteriori de Adrián Fernández de la clasificación de las seis primeras carreras de la temporada, el director técnico de Leopard, Christian Lundberg, reaccionó con duras críticas hacia los responsables y anunció un amplio litigio judicial.

El trasfondo de la disputa son dos motores Honda en los que la Dirección Técnica de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) afirma haber detectado manipulaciones en los precintos e indicios de una apertura no autorizada de los motores.

Lundberg rechaza rotundamente las acusaciones. En declaraciones a DAZN, afirma que Leopard llevará el asunto «hasta el último extremo de cualquier procedimiento judicial en este planeta». Contratarán a los «mejores abogados» y no quieren abandonar el Mundial «con la cabeza gacha y el rabo entre las piernas».

El sueco critica especialmente el fundamento de la sanción. Según su versión, los motores fueron revisados por última vez en Mugello y se consideraron conformes a la normativa. Sin embargo, la descalificación se aplica a seis de las siete primeras carreras de la temporada.

La sanción se basa en una supuesta infracción en dos motores, «para la que no hay pruebas creíbles que nos inculpen». Leopard se defiende, por tanto, de unas acusaciones que, desde el punto de vista del equipo, no están suficientemente fundamentadas.

Etiqueta del motor dañada, pero ¿qué significa eso?

La FIM ve el caso de otra manera. Según los comisarios, se detectaron precintos dañados o manipulados en los motores con los números 810 y 811. Las investigaciones del fabricante Honda y de la Dirección Técnica llegaron a la conclusión de que los motores se habían abierto sin autorización. El equipo ya presentó un recurso, pero la solicitud fue rechazada.

Así pues, a Leopard solo le queda recurrir a instancias superiores. Lundberg intenta explicar técnicamente las anomalías señaladas. Los precintos de alambre con sello propiamente dichos estaban intactos. El problema radicaba más bien en las pegatinas que sellan las uniones entre el cárter del motor y la culata.

Según el director técnico, Leopard lleva años utilizando un producto anticorrosivo cuando las motos se transportan de Tailandia a Europa tras las carreras en el extranjero. Al limpiar y soplar posteriormente los motores con aire comprimido, estas pegatinas pueden resultar dañadas.

«Si los precintos se dañan, acudimos directamente a la IRTA y les informamos», afirma Lundberg. Esto nunca se había objetado en el pasado. Por eso no se ha podido entender la reacción actual de las autoridades.

Y es que los daños en las pegatinas no son en absoluto inusuales en el paddock: «Me gustaría saber qué equipos nunca han tenido problemas con estas pegatinas del motor».

Leopard cuestiona públicamente la actuación de la FIM

Se muestra aún más claro en su valoración de lo ocurrido entre bastidores. Últimamente ya había habido tensiones con la dirección de carrera y el director técnico. Lundberg sospecha que se ha querido dar una advertencia al equipo y se ha utilizado la discusión sobre los precintos para ello.

«Pero somos totalmente inocentes», subraya. Ninguno de los controles previos realizados durante la temporada había revelado anomalías. Los precintos se habían revisado antes de los fines de semana de carrera y todos habían dado positivo a favor del equipo.

Por eso se pregunta cómo, tras la recogida de los motores por parte de los oficiales, se pudieron detectar de repente los defectos denunciados. «Nos sentimos como en una pesadilla en la que uno de los protagonistas lo tiene todo en su contra», afirma Lundberg, quien exige ahora una rápida aclaración del caso.

Para ello, hace referencia al caso de los motores Yamaha de 2020, en el que efectivamente se detectaron componentes que no cumplían con el reglamento, pero la situación se corrigió parcialmente más tarde. En el caso actual, sin embargo, se trata únicamente de una supuesta infracción. Por eso, el procedimiento debe acelerarse para que Adrián Fernández pueda recuperar los puntos perdidos en la lucha por el Mundial.

Mientras Leopard prepara su ofensiva legal, el impacto deportivo de la decisión sigue siendo enorme. Fernández perdió 77 puntos del Mundial por la descalificación y cayó del tercer al vigésimo puesto de la clasificación general.

Las esperanzas del español de conseguir el título han sufrido así un duro golpe. Queda por ver si la historia dará otro giro en los tribunales.

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