La empresa tecnológica Bigben y su filial Nacon, conocidas por sus videojuegos y mandos, se encuentran en una situación crítica. Tras el impago a sus acreedores, se prevé una reestructuración financiera para salir de la crisis.
El 19 de febrero vencían 43 millones de euros. Bigben debía reembolsar esta suma a sus acreedores de bonos, pero no pudo cumplir con el acuerdo. Un incumplimiento con consecuencias: la cotización de las acciones de la empresa francesa cayó un 42 % en pocos días. El punto más bajo de una caída que dura ya varios años.
Sin embargo, esto no solo afecta a Bigben, sino también a su filial Nacon. Los bonos convertibles se basaban en sus acciones ordinarias, cuya refinanciación Bigben no pudo garantizar, por lo que ambas empresas se vieron en apuros financieros.
Nacon nota «efectos considerables»
Según un comunicado, la situación tiene «un impacto considerable en sus propias actividades». La situación actual de liquidez requiere «la rápida implementación de una reestructuración financiera». De lo contrario, no se podría garantizar la continuidad de las actividades diarias.
Para salir de esta difícil situación, la editorial RENNSPORT se reservó la posibilidad de reestructurar la deuda. Un procedimiento que también persigue la empresa matriz Bigben. La empresa ya ha iniciado las primeras conversaciones con los principales acreedores y socios financieros, por lo que se ha suspendido temporalmente la negociación de acciones y bonos.
La difícil situación financiera de los gigantes franceses de los videojuegos también podría notarse en Alemania. Ambas empresas tienen filiales en este país.

