El histórico club Boavista de Oporto se ve obligado a suspender sus actividades deportivas. Ya la temporada pasada, el campeón portugués de 2001 fue relegado al fútbol amateur. Lo más llamativo: el propietario del club es Gerard López, a quien también pertenece el Girondins de Burdeos. Los franceses tuvieron que descender recientemente de forma forzosa debido a dificultades financieras.
Debido a problemas financieros, el Boavista de Oporto debe suspender sus actividades deportivas hasta el 31 de julio. Así se desprende de una carta de la administradora concursal Clarisse Barros, citada por O Jogo. El club no ha abonado la cuota mensual de 55 000 euros necesaria para aplazar el procedimiento de insolvencia.
La temporada pasada, el Boavista se declaró en quiebra, fue excluido del fútbol profesional y tuvo que empezar en la categoría amateur más baja. En noviembre de 2025, el club se retiró de la liga. Ahora, su desaparición definitiva podría estar sellada. El cierre del club no solo afectaría a la sección de fútbol de los portugueses, sino a todas las secciones del club.
El propietario López no es ningún desconocido
En 2021, Gerard López, nacido en Luxemburgo, adquirió la participación mayoritaria del club. El empresario no es ningún desconocido, ya que, además del Boavista de Oporto, este hombre de 54 años también es propietario del Girondins de Burdeos. El que fuera un club de primera línea francés también ha sido relegado recientemente, debido a dificultades financieras, al menos hasta la sexta división. Además, entre 2020 y 2022, López fue propietario del Royal Mouscron. El club belga se vio obligado a declararse en quiebra en 2022 y se disolvió ese mismo año. Ahora, tras una vertiginosa caída, le ha tocado el turno al Boavista.
La historia del club está marcada por altibajos. En la temporada 2000/2001, el Boavista se proclamó de forma sensacional campeón de Portugal, rompiendo el dominio del Sporting, el Benfica y el FC Porto. En 2008, el club tuvo que descender de forma obligatoria a la 2.ª división por un supuesto amaño de partidos, pero regresó a la máxima categoría portuguesa en 2013. Tras el descenso deportivo del Boavista de la 1.ª división, la desgracia siguió su curso.
El martes, un día antes de que la administradora concursal ordenara la suspensión de las actividades deportivas, el club presentó un plan de reestructuración. En declaraciones a la agencia de noticias portuguesa Lusa, el presidente del club, Rui Garrido Pereira, se mostró optimista: «La junta directiva se está centrando en hacer que el plan de reestructuración sea viable. Si se aprueba, esto podría suponer el fin del procedimiento de insolvencia y la reanudación lo antes posible de la actividad deportiva del club».

