El miércoles por la tarde, el Chelsea FC anunció en un breve comunicado que Raheem Sterling abandonará el club. Esto pone fin a uno de los malentendidos más caros de la historia reciente de los Blues.
115 goles en 293 partidos con el Manchester City, cuatro títulos de la Premier League, cinco copas y 77 partidos con los Three Lions (17 goles): las cifras que Raheem Sterling aportó al fichar por el Chelsea FC despertaron grandes expectativas. Por eso, los Blues pagaron 56 millones de euros por el jugador deseado por el entonces entrenador Thomas Tuchel y le ofrecieron un contrato de cinco años. Pero después de tres años y medio, el caso Sterling es ahora oficialmente historia, aunque en lo deportivo ya lo era desde hacía tiempo.
Cesión como solución de emergencia
Ya en el verano de 2024, el Chelsea hizo todo lo posible para convencer a algunos jugadores muy bien pagados de que se marcharan, entre ellos Sterling, que, entre otras cosas, perdió su dorsal. En aquel momento, el delantero, que con un sueldo semanal de unos 375 000 euros era uno de los mejor pagados de la plantilla, aceptó en el último momento una cesión al FC Arsenal, rival ciudadano, que, sin embargo, no quiso ficharlo definitivamente tras otra temporada irregular.
En la nueva estructura del Chelsea FC desde la adquisición del consorcio estadounidense del propietario del club Todd Boehly, el veterano Sterling ya no tenía cabida. Desde entonces, el club actúa más como una sociedad de capital que como un club deportivo clásico. Los jugadores se consideran cada vez más como inversiones, y el aumento del valor de mercado como un indicador clave. Se adquieren jóvenes talentos, se desarrollan y, en el mejor de los casos, se revenden con beneficios, no tanto en aras de la continuidad deportiva como para optimizar la cartera. Los futbolistas se convierten así en activos, los traspasos en inversiones y el éxito deportivo en un efecto secundario de un modelo de negocio cada vez más similar al del mercado de valores. Un modelo poco favorable para un profesional de más de 30 años que fue fichado aún en la era Abramovich.
Aislado de los profesionales
Así, tras su regreso del norte de Londres el verano pasado, se produjo la ruptura definitiva. El entrenador Enzo Maresca, ahora destituido, «ignoró» literalmente al jugador de 31 años. Desterrado al equipo sub-21, sin acceso a los vestuarios de los profesionales, el entrenador ni siquiera seguía los entrenamientos. «No he visto a Raheem desde el comienzo de la temporada porque entrenan en otro momento y en otro campo», declaró Maresca a mediados de septiembre. Su despido el día de Año Nuevo supuso un pequeño rayo de esperanza para el delantero descartado. El nuevo entrenador, Liam Rosenior, anunció que mantendría conversaciones con él y con Axel Disasi, también descartado, que había llegado en 2023 procedente del Mónaco por 45 millones de euros. Sin embargo, mientras que para este último se levantó el aislamiento tras una «reunión realmente buena», la situación de Sterling siguió sin cambios.
Separación de mutuo acuerdo
«Estamos hablando sobre diferentes cosas y opciones que se le presentan en su carrera. Esperemos que en los próximos días haya más claridad», dijo Rosenior antes del partido de la Liga de Campeones contra el FC Pafos (1-0). Ahora hay claridad: Sterling y los Blues se han separado «de mutuo acuerdo», según anunció el club pocas horas antes del último partido de la fase de liga contra el SSC Nápoles.
Esto pone fin a uno de los malentendidos más costosos de la historia reciente del club. Por el momento, se desconoce el destino de Sterling. Sin embargo, lo que está claro es que difícilmente otro club le ofrecerá un sueldo tan elevado, ya que sus estadísticas, con cero goles en cero partidos esta temporada, no dan argumentos para ello.

