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Eficiencia e «intuición»: cómo Aston Martin utiliza la IA en la Fórmula 1

La IA lleva ya tiempo presente en la Fórmula 1, pero de una forma diferente a lo que uno podría pensar al pensar en ChatGPT y similares, tal y como explica Adrian Newey

En la Fórmula 1 moderna, la lucha por las centésimas de segundo se ha convertido desde hace tiempo en una batalla tecnológica entre bastidores. Ante los estrictos límites presupuestarios y los recursos limitados en el túnel de viento, la eficiencia en el desarrollo de los monoplazas cobra cada vez más importancia. Una tecnología clave está adquiriendo un papel cada vez más relevante: la inteligencia artificial.

El prestigioso diseñador de Fórmula 1 Adrian Newey ofrece una visión de cómo el equipo de Aston Martin utiliza los sistemas de IA para acelerar los procesos de desarrollo y obtener conocimientos más profundos a partir de conjuntos de datos complejos.

Según Newey, el uso de aplicaciones de IA en Aston Martin se divide en dos áreas fundamentales: negocios e ingeniería.

Mientras que, en el ámbito empresarial, la tecnología contribuye principalmente a optimizar los procesos internos, Newey centra claramente su atención en la ingeniería. «En lo que respecta al ámbito empresarial, sinceramente, no soy un experto. Sé que marcan una gran diferencia en el funcionamiento de nuestros sistemas, pero no soy la persona más indicada para explicar los detalles», admite con franqueza.

«En el ámbito de la ingeniería, en cambio, resulta tanto enormemente útil como muy importante, sobre todo en la simulación. Trabajan en estrecha colaboración con nuestros ingenieros para ampliar los límites de lo posible», afirma en AstonMartinF1.com.

Algoritmos especializados en lugar de ChatGPT

Un error muy extendido es equiparar la IA industrial con herramientas orientadas al consumidor como ChatGPT. Newey aclara que la tecnología utilizada en la Fórmula 1 sigue una lógica completamente diferente: «Es algo totalmente distinto», subraya.

«La mayoría de la gente se imagina la IA como un reconocimiento de patrones combinado con una búsqueda en Internet. Lo que hacemos es utilizar la IA y el aprendizaje automático en funciones altamente especializadas que no dependen en absoluto de Internet».

En cambio, los sistemas funcionan en un circuito cerrado. Se alimentan exclusivamente con los datos internos y altamente confidenciales del equipo. «Los alimentamos con nuestros propios datos —procedentes del túnel de viento, del CFD y del circuito— y utilizamos la IA para detectar patrones, correlaciones y tendencias que un ser humano quizá no vería con la suficiente rapidez».

«Esto nos ayuda a tomar mejores decisiones en el desarrollo del coche», afirma Newey.

El factor potencia de cálculo y la «intuición artificial»

La principal ventaja de la IA en el proceso de ingeniería radica en su enorme velocidad de procesamiento: «Su principal ventaja es la potencia de cálculo. Puede hacer en minutos lo que un ser humano no sería capaz de hacer en el tiempo disponible», afirma.

A pesar de esta enorme potencia de cálculo, los sistemas actuales se topan con una barrera decisiva que el equipo de investigación pretende ahora superar: la falta de intuición humana. Mientras que los algoritmos son excelentes a la hora de encontrar patrones conocidos en los datos existentes, los ingenieros experimentados poseen la capacidad de dar saltos creativos en su razonamiento.

Aquí es donde Newey ve el mayor reto para el futuro: «El reto realmente interesante consiste en dotar a la IA de algo parecido a la intuición. Las personas son muy buenas en eso —reconocer patrones, dar saltos de pensamiento—, pero precisamente eso es lo más difícil de definir y codificar. Esa es la barrera en la que estamos trabajando actualmente».

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