El presidente de IndyCar, Doug Boles, exige públicamente responsabilidades a los organizadores, pide disculpas a los aficionados presentes y promete un gran espectáculo para el domingo de carrera
El desastre organizativo que ha marcado el inicio del fin de semana de IndyCar en Markham (Canadá) ha provocado duras críticas. Tras los enormes retrasos en el montaje del circuito, que provocaron la cancelación de todas las sesiones de entrenamientos del viernes, el presidente de IndyCar, Douglas Boles, se ha pronunciado con una declaración pública inusualmente contundente.
«IndyCar está muy decepcionada por el hecho de que nuestro organizador no haya podido completar a tiempo el montaje del circuito, a pesar del considerable apoyo prestado por nuestro propio equipo in situ», afirma.
«Ontario siempre ha sido un mercado fantástico para nuestro deporte, y la afluencia de espectadores que ha acudido hoy es un brillante ejemplo de ello. Las nuevas pruebas siempre pueden plantear retos logísticos. Compartimos la frustración de nuestros fieles aficionados y les pedimos sinceras disculpas».
Se muestra optimista respecto al resto del fin de semana: en cuanto se hayan completado las medidas de seguridad y las instalaciones técnicas, y los motores empiecen a rugir, el nuevo circuito urbano al este de la ciudad cumplirá lo que promete: «En cuanto salgamos a la pista, creemos que el circuito será espectacular».
Además, agradece expresamente a las autoridades locales de la ciudad de Markham su colaboración en la construcción del circuito de 3,52 kilómetros de longitud, que, con sus 12 curvas, tramos rápidos y un pit lane a doble cara, supone un gran reto técnico y ofrecerá un espectáculo magnífico el domingo.
Para compensar la cancelación de la jornada del viernes y garantizar a los pilotos al menos un mínimo de tiempo de entrenamiento, los responsables de IndyCar y el promotor han elaborado a toda prisa un calendario de emergencia para el sábado.
El programa modificado prevé que los pilotos sigan realizando dos sesiones de entrenamientos antes de la clasificación. A pesar de la enorme presión de tiempo a última hora de la tarde y a primera hora de la noche, la serie mantiene el tradicional formato de eliminación directa para la clasificación, en el que se determina la parrilla de salida.
Sin embargo, la presión sobre el organizador, Green Savoree Racing Promotions, sigue siendo inmensa. Tras la ausencia de vallas de seguridad, los puentes sin terminar y la falta de tendidos de cables para el cronometraje el viernes, la organización se encuentra ahora bajo la estricta supervisión del personal de seguridad de la IndyCar.
Solo cuando la serie dé el visto bueno al circuito como totalmente seguro y apto para la competición, Mick Schumacher y sus 24 compañeros de parrilla podrán por fin recorrer el nuevo trazado de Markham el sábado.

