Con el W17, Mercedes sigue su propio camino de desarrollo: en lugar de un paquete gigantesco, las mejoras llegan poco a poco cada fin de semana
El ingeniero jefe de Mercedes, Andrew Shovlin, ha advertido a los aficionados de las Flechas de Plata: en la temporada de Fórmula 1 de 2026, el equipo de Brackley siente cada vez más cerca el aliento de una competencia revitalizada por parte de Ferrari y Red Bull.
Tras el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone, en el que George Russell se limitó a minimizar los daños al quedar segundo, mientras que su compañero de equipo, Kimi Antonelli, tuvo que lidiar con una cubierta de rueda suelta, Shovlin hizo balance. En él, destacó sobre todo los saltos de rendimiento que los rivales han logrado en los últimos Grandes Premios.
«Después de Austria, pensábamos que Red Bull iba a ser tremendamente rápido. Y Ferrari también parecía definitivamente fuerte. Pero, ante todo, debemos centrarnos en nosotros mismos. Tenemos que asegurarnos de que nuestros procesos funcionen correctamente y de llevar el coche a meta de forma fiable», explica Shovlin en la última edición del programa de radio Nu Silver Arrows.
Pequeñas actualizaciones en lugar de un gran paquete
En marcado contraste con otras escuderías, algunas de las cuales han llevado a la pista paquetes de desarrollo masivos, Mercedes opta por un enfoque totalmente diferente con el actual W17. En lugar de lanzar una gran mejora de golpe, el equipo apuesta por un flujo continuo de pequeñas modificaciones en cada fin de semana de carrera.
«Estamos mejorando el rendimiento del coche de forma continua. No hemos introducido ese paquete enorme de una sola vez, como han hecho algunos de nuestros competidores. Pero ahora mismo intentamos mejorar cada semana para mantenernos a la cabeza», continuó Shovlin.
«Nos consideramos afortunados de tener un coche que funciona en las características de pista más diversas. Aunque “suerte” probablemente no sea la palabra adecuada. Creo que simplemente hemos hecho un buen trabajo en el diseño del coche para que sea competitivo en cualquier tipo de circuito».
La preparación lo es todo
«Dedicamos muchísima preparación a cada fin de semana de carrera para que el coche funcione en el rango óptimo desde el primer segundo y podamos rendir al máximo. Recientemente, con Mónaco y Austria, hemos tenido en el calendario circuitos que nos han dado auténticos quebraderos de cabeza en los últimos años. Ha sido fantástico poder darle la vuelta a la situación allí».
Sin embargo, la mirada ya se dirige hacia el futuro: «Spa es, no obstante, un circuito extremadamente especial, que resulta increíblemente complicado, sobre todo en lo que respecta a la gestión de la energía. Todavía nos queda mucho trabajo por delante si queremos salir en la posición ideal».
La oportunidad para ello se presenta el próximo fin de semana: del 17 al 19 de julio, la categoría reina visita el circuito tradicional de Spa-Francorchamps para disputar la décima prueba de la temporada, el Gran Premio de Bélgica.

